En el deporte, la preparación física es importante. Sin embargo, el componente psicológico puede marcar la diferencia en momentos de presión, duda o alta exigencia.
Aspectos como:
– ansiedad competitiva
– miedo al fracaso
– exceso de presión
– dificultad para recuperarse de los errores
– pérdida de confianza
– bloqueos durante la competición
pueden influir directamente en el rendimiento.
Entrenar las competencias psicológicas no es solo para deportistas profesionales. Cualquier persona que viva situaciones de exigencia, competición o alto rendimiento puede beneficiarse de un trabajo centrado en:
– enfoque
– gestión emocional
– confianza
– control de la presión
– claridad mental
La mente también se entrena.